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martes, 20 de marzo de 2007 |
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Pasemos ahora a la calidad de imagen. Superada la primera impresión y lograda la calibración de la imagen nos encontramos con un dispositivo sumamente agradable. Los colores pueden ser un poco apagados pero como todo en este sentido depende mucho de los gustos personales. Lo mismo sucede con los monitores CRT de distinto origen, poniendo la misma imagen en uno y otro monitor habrá quienes prefieren los colores intensos y hasta saturados y quienes se inclinen hacia algo más apagado. Así es que una apreciación al respecto nunca dejará de ser una opinión personal y de todas maneras como dijimos anteriormente la batería de controles disponibles tanto el monitor mismo como en los controladores de la placa de video permitirá encontrar seguramente algo que se aproxime mucho al gusto de muchos usuarios.
De todas maneras, aún trabajando al máximo con estos controles, nunca lograremos la viveza de colores que entregan monitores como el VP930 por ejemplo, por lo que aquellos que gusten de estas intensidades deberán pensar en un monitor de gama superior a esta.



Existen otros factores que ya no dependen de la apreciación personal ni son mejorables mediante configuración. El más importante a gusto nuestro es el “Banding”. Para que se entienda fácilmente que es el Banding se debe saber lo que es un gradiente de color. Para eso basta con imaginar un degradé de color que varia un tono desde el blanco hacia el negro por ejemplo que se realiza en forma gradual y paulatina sin que el ojo pueda discernir sobresaltos o entrecortes en dicho degradé. El Banding se produce justamente cuando el dispositivo en cuestión no es capaz de mostrar toda la gama de colores, lo que da como resultados franjas fácilmente visibles en los que el cambio se produce de a saltos, dependiendo de varios factores esos saltos serán más o menos notorios lo que hará que la visualización varíe notablemente respecto de lo que “debería ser” .
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