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martes, 20 de marzo de 2007 |
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Descripción general
Como ya vimos en las especificaciones, se trata de un monitor con una relación de aspecto de 16:10 y una resolución nativa de 1440 X 900 pixeles. Un contraste de 500:1, brillo de 300 cd/m2 y tiempo de respuesta de 8ms (dependiendo del método utilizado para medirlo claro).
Cuenta con entradas tanto analógica como digital y una entrada para audio stereo a través de un conector miniplug de los tradicionales. La alimentación es de selección automática, por lo que podremos conectarlo directamente a cualquier red de 110/220 V 50/60Hz sin preocuparnos más que por el cable correspondiente.
Utilizaremos para nuestras pruebas ambas entradas de señal a fin de verificar si existen diferencias entre ellas.
Comencemos con la entrada digital. En este caso todo es muy simple, no es necesario ajustar tamaño ni posición de la imagen, algo a lo que estábamos tan acostumbrados en los viejos monitores, simplemente conectar y usar, la entrada digital se encarga del resto. El ajuste de la imagen es perfecto desde el primer momento, así es que ya no necesitamos perder esos valiosos segundos cuando uno está ansioso por probar un nuevo juguete, al menos en este aspecto…
Algo distinto pasa con la calibración de colores brillo y contraste, para el ojo acostumbrado a un CRT después de tantos años, pasar a un LCD puede ser una experiencia un tanto difícil al principio. El brillo es lo más chocante en este aspecto y los controles incluidos en el propio monitor según el ojo del usuario pueden no ser suficientes, afortunadamente contamos con la ayuda de los controles de la placa de video los cuales sumados a los del propio monitor logran finalmente dar con el punto justo y agradable para lograr una visión relajada que permita trabajar ininterrumpidamente por varias horas. Además los usuarios de placas Nvidia habrán notado que en las últimas versiones de sus drivers, dentro de lo que denominan el “nuevo panel de control” se incluye un paso a paso para calibrar pantallas LCD el cual es muy simple y efectivo si el usuario no logra encontrar la calibración de manera manual.
En el caso de la entrada analógica, la gran diferencia radica en que deberemos ajustar también el tamaño y posición de la imagen con lo que no resulta difícil perder alguna que otra línea de definición en la imagen visualizada. Cosa imposible de suceder con la entrada DVI ya que esta toma exactamente la matriz de la pantalla. El ajuste automático no obstante nos ha dado bastante buen resultado en este sentido y en todas las pruebas realizadas no fuen necesaria una posterior calibración ya que la que tomó el monitor por si misma nos pareció totalmente acertada.
Otro tema en este aspecto es la calidad de imagen, siendo que con la entrada análoga se pierde algo de nitidez. Utilizando exactamente el mismo equipo, al conectar el monitor alternativamente a la salida análoga y a la digital de la misma placa de video la diferencia se puede apreciar muy fácilmente.


¿Que podemos decir del formato Widescreen que no se haya dicho ya? Es simplemente fantástico. No solo para ver películas en su formato original. Los que acostumbren trabajar con configuraciones de monitor múltiple, saben perfectamente de que estamos hablando, tener la posibilidad de visualizar varias “cosas” al mismo tiempo sin necesidad de estar cambiando de ventana activa agiliza el trabajo de manera sorprendente. Pues bien, la forma alargada de la pantalla nos permite disponer más de una ventana en forma de mosaico de manera que sean perfectamente visibles sin perder ningún detalle, habremos logrado con un monitor widescreen lo que habitualmente requiere de un sistema dual head. Sin llegar a desplazar lo que sería un dual head con monitores de 19” CRT, si se aproxima mucho a lo que sería uno realizado con 17” CRT
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